Who are you? —
Preguntó. Las palabras prolongaron el segundo en el que estábamos viviendo,
pero no pasaron de ser relevantes durante más de tres segundos.
Y, sin embargo, solo unos días después, las mismas palabras, bajo el
recuerdo del sonido vibrante de su voz masculina, sugerente, grave y autónoma
empezaron a repetirse en mi mente de un modo muy vivido, lúcido tal vez, y las
repeticiones han empezado ahora a amontonarse.
“Who are you?”, you asked. I bet your question has
nothing to do with my answer. Does it really matter who I am by myself to you
or this is just about who I am in what you experience through me?
“Who are you?”, you seemed almost angry when you
asked, like if it was my fault being and not being at the same time.
No hay comentarios:
Publicar un comentario